
Seguramente sin la sombra de la obra de Bram Stoker la región rumana de Transilvania no sería tan afamada para bien o para mal. Lo cierto es que la Transilvania que nos ha llegado a través del cine y literatura es una pequeña porción de una realidad tan variada y rica que es difícil dar abasto en una semana de viaje.
Situada en el corazón de Rumanía, con Maramures al norte, Valaquia al sur, Moldavia al este, y el Banato y Crisana al oeste, Transilvania tiene un relieve que va desde las colinas y lagos del norte, a los valles boscosos del sur. En la región de Transilvania se sitúan algunas de las ciudades medievales mejor conservadas de Europa, como es el caso de Brasov, con su antigua arquitectura sajona, Sighisoara, con su ciudadela y su torre del reloj del siglo XIV, Cluj – Napoca, con su bello centro histórico, o Sibiu, con sus casas de colores y sus calles empedradas.

Historia de Transilvania
Durante siglos, el gran arco de los montes Cárpatos ha encerrado una meseta elevada y boscosa: la región conocida por los rumanos como Ardeal o Transilvania, y por los alemanes como Siebenbürgen. Su historia es un rico tapiz tejido a partir de dos perspectivas distintas, documentadas en las crónicas y estudios de ambos pueblos.
La región de Transilvania surgió a raíz de la conquista de los dacios (población autóctona) por parte de las legiones del emperador Trajano en el año 106 d. C.
Cuando Roma retiró oficialmente sus tropas al sur del Danubio en el año 271 d. C., la población romanizada de habla latina no abandonó sus valles montañosos. Se retiraron a los bosques, preservando su dialecto del latín vulgar, sus costumbres y su identidad a lo largo de siglos de migraciones bárbaras.
Hacia el siglo XII, el rey Géza II del Reino de Hungría puso sus ojos en la vulnerable frontera suroriental y lanzó una invitación. Colonos de habla alemana procedentes del Rin, el Mosela y Flandes respondieron al llamado y emprendieron un largo viaje hacia el este para establecerse en el Königsboden, o «Tierra del Rey».
Estos colonos pasaron a ser conocidos como Siebenbürger Sachsen (sajones de Transilvania). En 1224, el rey Andrés II les concedió el legendario Andreanum (la Carta de Oro), un documento que les otorgaba una autonomía jurídica sin precedentes. Esto permitió a los sajones elegir a sus propios jueces y sacerdotes, pagar un único impuesto colectivo y gobernarse a sí mismos.
A lo largo del territorio de Transilvania, construyeron siete ciudades fortificadas —lo que dio a la región su nombre en alemán, Siebenbürgen («Siete Fortalezas»)— y rodearon sus aldeas con imponentes iglesias fortificadas, diseñadas para resistir las incursiones otomanas.

Sin embargo, esta edad de oro de la libertad municipal sajona tenía un lado oscuro para la mayoría autóctona. Bajo el sistema político conocido como Unio Trium Nationum («Unión de las Tres Naciones»), el gobierno se repartía exclusivamente entre la nobleza húngara, los székelys y los sajones.
Las crónicas rumanas relatan, con profunda amargura, cómo el grupo poblacional más numeroso de la región de Transilvania fue relegado a la categoría de «nación tolerada» (natio tolerata), privado de representación política y sin reconocimiento oficial para su fe ortodoxa.
Cuando el Reino de Hungría cayó ante los otomanos en 1526, Transilvania sobrevivió como un principado autónomo bajo soberanía turca. Se convirtió en un territorio caracterizado por una inusual experimentación religiosa: en 1568, la Dieta de Turda proclamó la libertad de culto para luteranos, calvinistas, unitarios y católicos; no obstante, los rumanos ortodoxos quedaron, una vez más, excluidos.
Durante un breve periodo en 1600, el gobernante de Valaquia, Miguel el Valiente, unificó Transilvania, Moldavia y Valaquia; un acontecimiento que la historia rumana recuerda como la primera chispa de la unificación nacional.
Hacia finales del siglo XVII, la monarquía de los Habsburgo se expandió hacia el este e incorporó Transilvania a su vasto imperio. La época austriaca trajo consigo un dinámico despertar nacional:
En busca de la igualdad de derechos, un sector de la población rumana se unió a la Iglesia católica (dando lugar a la Iglesia greco-católica o uniata). Los eruditos de la «Escuela de Transilvania» recurrieron a su herencia latina para reivindicar el reconocimiento civil, redactando en 1791 el Supplex Libellus Valachorum.
Durante las violentas revoluciones de 1848, los rumanos se congregaron en las llanuras de Blaj, liderados por figuras como Avram Iancu, para exigir su reconocimiento como nación soberana.
Tras el Compromiso austrohúngaro de 1867, que anexionó Transilvania directamente a Hungría, tanto los rumanos como los sajones se vieron obligados a combatir las agresivas políticas de «magiarización» que afectaban a sus escuelas locales, sus lenguas y su autogobierno.
El cataclismo de la Primera Guerra Mundial desmanteló el antiguo orden imperial. El 1 de diciembre de 1918, más de 100.000 rumanos se reunieron en Alba Iulia para proclamar la unión de Transilvania con el Reino de Rumanía. Consciente de la realidad geopolítica y confiando en las promesas de protección a las minorías, el Consejo Central Sajón se reunió en Mediaș en enero de 1919 y votó formalmente a favor de integrarse en el Estado rumano.
Hoy en día, Transilvania se presenta como un paisaje compartido. Aunque la inmensa mayoría de sus habitantes son rumanos, la huella física y cultural de los sajones —sus plazas de tonos pastel, sus gruesos muros de piedra y sus iglesias fortificadas en lo alto de las colinas— permanece indisolublemente entrelazada con la historia de esta tierra, conocida tanto como Ardeal como Siebenbürgen.
Patrimonio monumental de Transilvania – Qué ver

Pero en Transilvania hay también otras joyas arquitectónicas únicas como las fortalezas dacias al sur de Transilvania, en Sarmisegetuza -Patrimonio Mundial de la UNESCO- o el Castillo de Vlad Tepes, más conocido por el mito decimonónico de Dracula, en Bran, dos de los buques insignia de la historia de esta región de Rumanía.

Y cerca de Brasov y Bran, están las iglesias fortificadas de Agnita, Biertan, Calnic, Harman, Darjiu, Prejmer -la iglesia fortificada más grande del sureste de Europa-, Saschiz, Viilor Valea, y Viscri, declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Y otros lugares que no pueden dejar de visitar en nuestro viaje son: la Fortaleza de Rasnov, construida en 1300 por los caballeros teutónicos para proteger Transilvania de los tártaros y los turcos. El Castillo Corvinesti del siglo XV, el más bello de Transilvania, situado cerca de Hunedoara, con la suntuosa sala de los Caballeros y las torres y contrafuertes, reminiscencia de la época medieval.
En Sibiu, el Museo de Arte, en el bello Palacio Bruckenthal y, al noroeste de la ciudad, Marginimea Sibiului, donde podemos visitar más de 18 pueblos tradicionales. El Museo más grande de Europa de Iconos de vidrio pintado, situado en Sibiel.

Principales Museos de Transilvania

Unificación Museo de Alba Iulia
Brasov:
Museo Etnográfico de Brasov
Museo de Arte de Brasov
Museo de Historia de Brasov
Museo de los Tejedores de Brasov
Cluj:
Museo Etnográfico de Transilvania de Cluj
Museo Nacional de Arte de Cluj – colecciones de armas y pinturas que datan de la Edad Media
Museo Nacional de Historia de Transilvania de Cluj
Sibiu:
Museo de Arte Popular y Tradiciones (ASTRA) en Sibiu
Museo Bruckental de Sibiu – el mejor museo de arte de Transilvania.
Sighisoara:
Museo de Historia en Sighisoara, con la sala de torturas
Naturaleza de Transilvania
Transilvania posee, además, paisajes naturales de belleza única como la Cordillera Apuseni, en los Cárpatos occidentales -un paisaje bello y misterioso al mismo tiempo- el Parque nacional de Retezat, la Cueva de los osos Chiscau y la Cueva Vartop, o el Glaciar Scarisoara -el segundo glaciar más grande de la tierra-.

El patrimonio de Transilvania es pues, rico y variado, resultado de las diferentes culturas que influyeron la región, incluyendo la germánica y la húngara, que se refleja tanto en la arquitectura, como en la cultura y la gastronomía. Por otra parte, todavía perviven en la región tradiciones centenarias, y mucha gente se dedica todavía a oficios que se van perdiendo en otros lugares de Europa: pastores, tejedores o herreros.
Como es el caso de los habitantes del Valle de Ariesi, en la llamada Tierra Moti (Tara Motilor), donde se encuentran aldeas dispersas situadas a casi 1.300 metros de altitud.
Parques y aventuras al aire libre en Transilvania
Parque Natural de Apuseni – el paraíso del espeleólogo
Parque Natural de Gradistea Muncelului-Cioclovina – sitio arqueológico
Parque Nacional de Piatra Craiului – espectaculares paredes rocosas escarpadas, bosques vírgenes, y uno de los más profundos abismos subterráneos del mundo (a 539 metros).
Tours en Transilvania
Algunas ideas para excursiones y actividades en Transilvania.
Cómo llegar a Transilvania
En avión
La mejor opción para visitar Transilvania desde España es, o bien a través del aeropuerto de Cluj – Napoca, o bien vía Bucarest, y luego ir visitando las ciudades de Sibiu, Brasov y Cluj-Napoca, la capital de la región. Para más información, haga click en nuestra página de vuelos a Rumanía.

Viajar en tren
Si llegan en avión a Bucarest, pueden después coger un tren o alquilar un coche para explorar la región de Transilvania. Las principales estaciones de tren de Transilvania son: Alba Iulia, Bistrita, Brasov, Cluj Napoca, Medias, Miercurea Ciuc, Sebes, Sfantu Gheorghe, Sibiu, Sighisoara y Targu Mures. Hay trenes diarios desde y hacia Bucarest.
Viajar en coche por Transilvania
Para moverse por la región de Transilvania, una de las opciones más interesantes es la de alquilar un coche, puesto que le permitirá desplazarse con libertad y comodidad. Para más información, diríjase a nuestra página de alquiler de coches.
Gastronomía en Transilvania
La cocina de Transilvania posee una gran variedad de platos, sobre todo de carnes (cerdo, ternera y cordero). Las sopas son bastante populares, así como la pasta hecha en casa. Además, puesto que la col (varza) es uno de los productos principales de la comida de Rumanía, les recomendamos que prueben la versión rumana de la lasaña: «Varza al estilo de Cluj», preparada a partir de varias capas de repollo y carne mezclada con arroz y tocino. Por otra parte, la cocina de Transilvania suele utilizar diversos condimentos, como la pimienta, el tomillo o el estragón.
Y no nos olvidemos de los vinos, sobre todo el excelente vino blanco, producido en los viñedos de la zona de Tarnave: Blaj, Jidvei, Medias, Tarnaveni, Zagar y Valea Nirajului. Allí, el clima es ideal para la producción de vinos como es el caso de: Feteasca Alba, Feteasca Regala, Sauvignon, Muscat Ottonel, Chardonnay, Pinot Gris y Traminer. Por otra parte, Transilvania es famosa por sus deliciosos licores como el palinca, el Horinca y el Rachie -deliciosas variedades de Brandy-, fabricados con frutas: manzana, pera, ciruela y mora.
Para más información, visite nuestra página de Gastronomía en Rumanía.
Viajes organizados en Rumanía
Si busca viajes organizados en Rumanía o en Transilvania en particular, con excursiones y guías que le acompañen por el país, pinche en el enlace. En la sección específica les informaremos sobre las posibilidades y las empresas que se dedican a ello.




