Una fabrica cantabra en Rumanía

Los responsables de Chempro confirmaron que el próximo mes de septiembre comenzará la producción de su fabrica en la localidad rumana de Ramnicu Valcea, desde la que está previsto distribuir productos a 13 países de la zona. Además, está a punto de cerrarse un acuerdo en Bielorusia para la distribución de productos fabricados en Cantabria.
Chempro se instaló en el polígono de Heras, en donde ocupa 6.500 metros cuadrados, en 1996 y desde entonces ha comenzado un importante plan de expansión, diversificando producción, pero contando siempre con la planta cántabra. De hecho, serán técnicos de la misma los que se trasladen a China para colaborar en la adaptación de las instalaciones en aquel país.

Chempro Chemicals, que es la empresa de Rumanía, se dedicará a la producción y comercialización de productos para la construcción (aditivos, morteros especiales, impermeabilizantes, tratamiento de suelos, pinturas especiales y decorativas etc.); mantenimiento industrial (lubricantes, refrigerantes, desengrasantes, pinturas insecticidas, herbicidas etc.); limpieza del hogar y cuidado personal.

Moldavia, Turquía, Bulgaria, Serbia y Montenegro y las repúblicas bálticas serán algunos de los países a los que lleguen los productos que se empezarán a comercializar.

La empresa se lleva a cabo con un grupo de empresarios rumanos, que han valorado la experiencia y solvencia de la sociedad ubicada en Cantabria.

Chempro, según explicaron ayer sus responsables, cuenta con un catálogo de 500 productos. En el caso de Rumanía se fabricarán 50, por lo que el 60% de la producción de la fábrica de Heras seguirá siendo destinado a las exportaciones.

El viaje de los principes de España a Rumanía concluye con una visita a un centro de acogida de menores

Los príncipes de Asturias han visitado en el barrio obrero Militari, ubicado al oeste Bucarest, un centro de acogida de menores regentado por los Hermanos Maristas, que alberga a 32 niños de un país en el que, según datos de Unicef, se abandonan más de 4.000 bebés al año.

principes_rumaniaCon esta visita, los príncipes concluyen su primera visita oficial a Rumanía, donde han mantenido encuentros con las principales autoridades del país y han respaldado las inversiones que las empresas españolas están llevando a cabo.

El centro «San Marcelino Champagnat» acoge desde 2006 a 32 menores abandonados o procedentes de familias conflictivas, alojados en cuatro hogares de los Hermanos Maristas.

La Comunidad de Madrid ha destinado a este centro 361.000 euros para el desarrollo de este proyecto, cuyo objetivo es formar social y laboralmente a jóvenes en situación de vulnerabilidad. La mayoría de estos 32 chicos y chicas, según ha indicado el padre Antolín, no tienen familia y, por tanto, pasan todo su tiempo en el centro, en tanto que los que todavía mantienen vínculos familiares pueden disfrutar con ellos las vacaciones y los fines de semana.

Según el padre Antolín, los menores permanecen en el centro hasta los 18 años, por lo que los Hermanos Maristas estudian la posibilidad de que después de esa edad puedan seguir tutelados en pisos de alquiler.

Radio Pirenaica, la radio antifranquista en Rumanía

Entrevista a Victoria Pujolar, exlocutora de Radio España Independiente, ‘La Pirenaica’ Eloy Pardo/ laRepublica.es

Violeta de Radio Pirenaica

Violeta de Radio Pirenaica

Un medio potente para las ideas de izquierda, aplacadas por el pensamiento único. Eso fue La Pirenaica. Desde Radio España Independiente (La Pirenaica), entre los años 50 y 70 y de manera clandestina, Victoria Pujolar llenó centenares de horas de noticias y programas radiados en catalán. No sólo fue una batalla por la lengua catalana. Fue una batalla por la liberación de todo el país, entonces bajo el puño de hierro de una dictadura patronal nacionalcatólica. Había que hacer información de resistencia antifranquista, para dar cuenta de la lucha interior con que entregaban, a Cataluña y a España, los que soñaban por la libertad, la democracia y la República, es decir los derrotados de la Guerra Civil, brutalmente reprimidos -tanto moral como físicamente- por el franquismo. Victòria Pujolar, pintora y licenciada en Bellas Artes en su madurez, escapó dos veces de la prisiones del fascismo. Ahora vive en Madrid, de donde era su compañero, Federico Melchor, que también trabajó a La Pirenaica. Y sigue militando en el PCE y en el PSUC, desde una perspectiva ideológica que demuestra una clarividencia crítica difícil de escuchar en las nuevas generaciones de políticos. Su caso está perfectamente recogido en el libro de Teresa Pàmies Radio Pirenaica, la historia de Radio España Independiente.

¿Usted cree que ésta radio tendría que haber continuado después de la muerte de Franco?

Nuestra misión era cubrir una necesidad que tenía el pueblo. En España no existía libertad de expresión. Sólo nosotros ofrecíamos “la otra versión de las cosas”. La prueba de nuestro éxito es que nos escuchaba gente que no sólo era comunista: teníamos una misión amplia, internacional. Eramos una voz que daba noticias interiores de España, con una parte semanal en catalán de la que me encargué yo durante un tiempo (después de que lo hiciera Jordi Solé Tura). Dábamos informaciones que el régimen escondía y que la gente quería oír, porque no se sabía nada de lo que pasaba verdaderamente. Era una necesidad de la población y en cuánto hubo más o menos libertad de expresión creímos que la cosa ya no tenía sentido.

Pero hoy no hay ningún medio masivo con la orientación de ’La Pirenaica’, suficientemente crítico los poderes fácticos…

Debería existir algo, pero tendría que ser otra cosa, diferente de la radio clandestina. Llegada la democracia, teníamos ‘Mundo Obrero’ y ‘Treball’, pero sin la misma capacidad de expansión, aunque entonces, cuando todavía no estábamos legalizados ambos medios eran leídos por mucha gente. Teníamos un partido de masas, pero ahora ya no lo somos… con eso quiero decir que sin un partido de masas fuerte es difícil tener un medio potente. Es lo que pienso.

¿Cómo era su trabajo en la Pirenaica?

Yo era la voz catalana de la REI. Había muchos espacios que cubrir, sobre todo cuando se fue Jordi Sole Tura. Hacía un trabajo de militante. Necesitaban una voz, yo servía y punto. Pero no era mi único trabajo puesto que no cobraba nada. Tenía cuatro hijos y además estudiaba Bellas Artes en Bucarest.

¿Cuántos trabajadores tenía ’La Pirenaica’?

No lo sé. Era una radio completamente clandestina, incluso allí mismo, en el bloque socialista. No nos podíamos relacionar ni con los ex brigadistas internacionales rumanos.

¿Por qué?

Porque aquello estaba lleno de espías, que siempre hay. Nuestro trabajo era tan secreto que ni en casa nuestra, en Bucarest, sintonizábamos la Pirenaica. Fíjate que no sabíamos ni la dirección de los estudios desde donde retransmitíamos. Era un edificio del siglo XIX, de la burguesía, pero no sabíamos ni dónde estaba porque el coche oficial nos venía a buscar y nos dejaba in situ.

¿Cómo operaban?

Todo estaba muy bien organizado. Había una estructura con un director, Ramon Mendezona, y redactores. Cuando yo llegaba ya estaba todo escrito y preparado encima de la mesa para ser leído. Los locutores éramos españoles. Pero los técnicos eran rumanos, de la Securitate, o sea policías. Ellos procuraban que no conociéramos nada, no se fiaban. Estábamos en plena guerra fría y existía una batalla entre bloques por cortar las ondas de radio. ¡Había que extremar la seguridad para poder asegurar que aquella radio se escuchara permanentemente!

¿Los norteamericanos intentaron cortar las emisiones de la radio?

Sí. Intentaban localizar el punto exacto desde donde se retransmitía y entonces cortar el éter. Al principio ’La Pirenaica’ se hacía desde la URSS, en una ciudad interior muy alejada de Europa. Era más difícil cortarla. Pero al pasar a Rumania las cosas se ponían más fáciles para aquellos que no querían que entrara un poco de luz en Cataluña y España.

¿Porque se retransmitía desde Rumanía?

Porque había un repetidor muy potente. Los gastos de la Pirenaica se los repartían Rumanía y la URSS. Rumanía nos ofrecía conseguir equipamientos para la radio. Nos hizo falta una mampara muy cara que se fabricaba en Checoslovaquia. Y nos la enviaron sin que nosotros pagaramos nada.

¿Cada país del bando occidental tenía su radio independiente?

Sí, pero en Francia por ejemplo la propia Radio Nacional ya era suficiente. No necesitaban estar a fuera, en el exilio.

¿Les llegaban muchas cartas desde aquí?

Sí, muchas. Eran informaciones desde el interior. De esta tarea se encargaba mi marido.

¿Le gustaba el trabajo, se lo tomaba con militancia?

Era difícil, porque tenía hijos que mantener y además estudiaba. Pero cuando has estado en la prisión con otras mujeres republicanas todo lo que hacía lo hacía pensando en ellas, en las compañeras antifascistas aprisionadas.

En el libro ‘Radio Pirenaica’ de Teresa Pàmies se explican sus dos huidas de la prisión.

La primera vez no fue una fuga de prisión. Estaba en un campo de concentración en Francia, en 1939. Allí, a los refugiados republicanos españoles nos trataron peor que a cualquiera. Yo era jovencita, trabajaba en una fábrica de género de punto, en Toulouse. Y un día los alemanes entraron en la zona libre de Francia, que no era libre porque estaba bajo el Gobierno de Vichy. Y una de las primeras leyes que promulgaron fue la prohibición de dar trabajo a los españoles. Al empresario que nos contrató le confiscaron los papeles. Y al salir de la fábrica nos cogieron. ¿Y sabe a dónde nos llevaban?

A algun campo de exterminio…

A Matthaussen. Yo iba con mi madre, a quien también cogieron. A las seis de la mañana nos metieron en un tren de carga y a las 12 del mediodía estabamos ya en un campo francés, que era el paso previo para que nos llevaran a Alemania. Al bajar del tren, el gendarme nos llamó para que fuésemos hacia un barracón. Entonces, dos jóvenes que estaban con nosotros en nuestra casa, y que ya habían pasado por un campo -del cual habían conseguido salir gracias al Partido Comunista y a los sindicatos franceses, sin los cuales muchos no estariemos vivos hoy- nos zafamos discretamente. Caminamos y caminamos durante horas hasta llegar nuevamente a Toulouse. Yo ya era militante de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). Después de este episodio vi claro que tenía que volver a Barcelona.

¿Y no era arriesgado volver en aquel momento, tan pronto?

Yo era joven y además parecía más joven todavía. Barcelona era mi ciudad. Yo no tenía aspecto de obrera. Había estudiado en el Instituto-Escuela de la Barceloneta. ¿Por mi aspecto nunca me cogerían, eso está claro, comprendes? Teniamos técnicas para no caer en cadena cuando la policía de la dictadura nos perseguía.

¿Pero la volvieron a pillar y volvió a escapar?

Sí, nos caímos. Y me torturaron brutalmente, concretamente los hermanos Creix, dos policías muy sádicos al servicio del franquismo. Después fui a la prisión de Las Ventas, en Madrid. Una prisión de monjas para mujeres, muy dura, pero donde las republicanas estuvimos bien organizadas para apoyarnos unas a otras. Resistíamos allí a dentro, celebrábamos el 14 de abril -día de la República- y nos negábamos a besar la bandera de los nacionales. Me volví a zafar, a la altura de Zaragoza, cuando me trasladavan para hacerme el consejo de guerra. Entre los del partido, por recomendación de la Tomasa Cuevas, sabiamos que para poder escapar en una ciudad era clave conocer alguien que te pudiese ayudar. ¡Pero yo sólo conocía Barcelona! Tuve la suerte de que nadie me siguiera. Así que escapé a pie y atravesé los Pirineos.

Increíble historia

Y era la segunda vez que atravesaba a pie los Pirineos. La primera, huyendo de la entrada de los nacionales, por el Pertús. Años más tarde de esta segunda fuga volví a Barcelona. Pero con una vida como la que he llevado, yo no he podido pensar de otra forma.

¿Cómo vivió en la Barcelona de los 40?


Pues conseguí trabajar en el Diccionario Vox, que era de la Iglesia. Y después en la Editorial Bruguera, que se portó muy bien conmigo. Había bastante gente afiliada. Recuperación de gente que había sido de la JSU, jóvenes que habían vuelto de Francia y alguna gente nueva. Había buena organización en todos los distritos. Yo fui dirigente de la JSU en Cataluña e iba por los pueblos a contactar con gente. Era assiesgado y una vez estuvieron a punto de volverme a pillar.

¿Lo puede explicar?

Un día fuimos a buscar a las seis de la mañana a un preso a la Modelo. Un preso del Partido, pero su salida se estaba retrasando. Es un poco complicado de explicar, pero era un tiempo con muchos, muchos, muchos policías por todas partes. Me di cuenta que me seguían unos Guardies Civiles. Me que subí a un taxi y cuando iba a bajar, repentinamente, vi como un Guardia Civil venía hacia mí. Salí corriendo, me metí en el Metro de Lonja, en el Pla Palau, al lado de Correos, y tuve la suerte que justo pasaba un tren. Llegué hasta las afueras de Barcelona y telefoneé a un compañero del Partido para decirle que me comprara un billete de primera clase para ir a Figueres. Dos compañeras más vinieron, me cambiaron totalmente el aspecto, me dieron un salvoconducto y, finalmente, el contacto de un contrabandista para cruzar la frontera. Fueron muchos días andando sin cesar. ¡El Partido era rapidísimo en estas cosas! El régimen ni lo sospechaba. Esta vez sí que salí definitivamente de España.

¿Cayó mucha gente en los años 40?

Sí. Había mucha actividad, también guerrillera, de maquis. Mucha gente y muy joven cayó, sobre todo raíz de la desarticulación del Partido en Reus. En la Francia de después de la Segunda Guerra Mundial la prensa hizo campañas a favor de los detenidos y se hicieron manifestaciones para impedir que se fusilase a muchos comunistas, a gente como el Sisquet que era el responsible de la JSU en Cataluña, un chico que conocía. Lo fusilaron cuando sólo tenía 23 años. Pobre compañero.

¿Y después, qué hizo?

Bien, primero volví a Toulouse con mis padres y después me fui a París, gracias a la JSU. Un día vino Dolores Ibarruri a pasar el verano y ella me invitó a la Unión Soviética donde pasé tres días, para el Primero de Mayo. Yo me fui convirtiendo en una persona de contrastada confianza para el Partido, hecho que me permitió hacer lo que hice a lo largo de toda mi militancia.

¿Cómo valora la caída del bloque socialista de Europa del Este y la URSS?

Ya hacía mucho de tiempo que se veía que íban subiendo los arribistas, los que no eran comunistas. Y la cosa se iba aguantando mal. Y ya se vio que los que han traído el capitalismo y ahora controlan esos países eran aquella gente sin escrúpulos que iba subiendo en aquellos años. Las cosas habían ido empeorando y además había gente que vivía en un régimen de privilegios con respecto a buena parte de la población, y aquello no tenía nada que ver ni con el comunismo ni con la revolución. Rumania, que era el país que más conocí, era un país muy atrasado. Los campesinos eran como los haiduk, los “bandidos” de las películas. Era un país antiguo. También había una minoría muy inteligente en Bucarest, afrancesada, muy leída, ingenieros, literatos. Pero había una gran diferencia de clase. En los pueblos, la gente era muy primitiva, era como volver 200 años atrás. Me encantaban sus trajes y su arte. Pero meter el socialismo allí era muy difícil, aunque algunas cosas sí que funcionaban. Recuerdo, específicamente, a una amiga mía que era mujer de la limpieza que pudo cuidar las enfermedades de sus niños y llevarlos a todos a la Universidad. Y yo, por ejemplo, pude estudiar Bellas Artes, con facilidades. El Estado facilitaba que todo el mundo estudiara tuviera la edad que tuviera.

Sin embargo, por ejemplo, en la URSS sí que se pudo hacer una socialismo a raíz de una revolución a pesar de tener un contexto social como el de Rumania

Sí, pero los bolcheviques no eran bastante gente como para poder abarcarlo todo en un país tan enorme y culturalmente variado como la URSS. Sucedió que había mucha fe, una fe de cariz casi religioso. Mucha teoría que no acababa de casar exactamente con el marxismo, con un marxismo emancipador, abierto. Durante años hubo adoctrinamiento para la gente de base, que era gente muy buena, pero que hacía un análisis que no era como el mío. Yo en el partido discutía muy a menudo al respecto de que cada persona no fuese como la pieza de un reloj. Nuestra idea, la de los marxistas, es más amplia, porque queremos la liberación de la persona y abolir la explotación del hombre por el hombre, sobre todo eso.

Usted hacía patente los valores avanzados de la II República …

Para personas como yo, formadas en la educación de la República, una educación integral, buena, sin ningún resentimiento, el comunismo era una cosa más amplia, las barreras nacionales no existían. Toda la generación de la República tenía una formación liberadora. Eramos conscientes de ser ciudadanos. Nos sacaron de la cabeza la idea de élite, de la minoría que lo tiene todo, que se impone a los demás, que es el mundo que tenemos ahora. Lejos de eso, a nosotros, a mi generación, nos abrieron la puerta de la libertad.

Cosa que es muy importante

Era una educación muy amplia, la de la Segunda República. En el Instituto incluso hacíamos un diario. El deporte, las ideas, la igualdad. Todo eso era la sociedad que iba subiendo y que el franquismo cortó de raíz.

Empresas hortofrutícolas de Almería viajarán a Rumania para presentar sus productos

La Consejería de Economía y Hacienda, a través de Extenda, Agencia Andaluza de Promoción Exterior, organiza una misión comercial hortofrutícola a Rumania donde participarán siete empresas andaluzas del sector, siendo seis de ellas de la provincia de Almería y una de Granada. En esta acción de promoción internacional, que tendrá lugar del 20 al 24 de julio.

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Las compañías andaluzas mantendrán reuniones con importadores y cadenas de supermercados rumanos. Entre estos agentes comerciales se encuentran las cadenas de distribución alimentaria Cora, Auchan y Penny Market. Asimismo, los encuentros bilaterales entre importadores rumanos y productores andaluces se celebrarán en distintas ciudades de Rumania como Bucarest y Crevedia, entre otras.

La delegación de la comunidad esta compuesta por las siguientes marcas: la granadina Eurocastell y las almerienses Agrupalmería, Darzovez Ispanija, LQA, Nature Choice, Mabe P y Vega Cañada.

Rumania cuenta con 14,8 millones de hectáreas de tierra cultivable, de las cuales el 95% están ya en manos privadas. Rumania es el segundo productor agrícola de los países del Este después de Polonia, según los datos de Extenda. Además, en los informes recogidos se señala que tanto el clima, como la fertilidad de la tierra, son propicios convertir al país en una importante potencia agrícola.

Las exportaciones agroalimentarias andaluzas a Rumania en el primer semestre de 2009 han generado unos siete millones de euros. Asimismo, la provincia andaluza con mayor índice de exportación es Almería y los productos más exportados son principalmente frutas y legumbres, un 69,8% del total.

La música de Los Taraf de rumanos Haïdouks llega a Cartagena

La que ha sido catalogada la mejor banda de música gitana, Los Taraf de Haïdouks, actuará hoy en La Mar de Músicas -Parque de Artillería, 23.00 horas-, en sustitución de la brasileña Vanessa Da Mata, que ha suspendido su gira española.

La música de Los Taraf de Haïdouks

La música de Los Taraf de Haïdouks

Durante siglos, en muchas regiones de Rumanía, la música tradicional y los bailes han acompañado los momentos más importantes de cada vida. En ningún nacimiento, en ningún bautismo, en ningún casamiento ha faltado la presencia de una banda de músicos que interpretara las canciones que sus antepasados les fueron transmitiendo generación tras generación. Una de estas agrupaciones ha traspasado las fronteras de su país llevando esta música a distintas partes del mundo. Los Taraf de Haïdouks son una docena de músicos gitanos que provienen de un pueblo de Rumania llamado Clejani.

Los integrantes de esta banda, cuyas edades van desde los 20 años hasta los 80 años, nunca habían tenido la oportunidad de salir de su lugar de origen hasta que dos músicos extranjeros (Stéphane Karo y Michel Winter) los conocieron y se entusiasmaron con la idea de dar a conocer esta música al resto del mundo. Uno de ellos, Karo, fue a Rumania con la intención de conocer a fondo la música que había escuchado alguna vez en una tienda de discos en Bruselas.

En Clejani conoció a Nicolae Neacsu, una enciclopedia vida del folklore rumano quien vivía solo en un cuarto de caballeriza. Éste, sorprendido por el interés demostrado por el recién llegado, grabó, de manera precaria, algo de la música tradicional junto a algunos músicos jóvenes.

Folclore rumano a ritmos de jazz americano en Madrid

El Instituto Cultural Rumano de Madrid organiza un concierto extraordinario de jazz con Jancy Korossy & Ramona Horvath, jueves, 16 de julio 2009, a las 19:30h, en la sede de la Fundación Lázaro Galdiano de Madrid (c/ Serrano 122).

Con motivo de la gira internacional que realiza este verano, y contando con el apoyo de la red de Institutos Culturales Rumanos en Europa, Piano Duo Jancy Korossy & Ramona Horvath presentará en la capital española una propuesta inédita de folclore rumano a ritmo de jazz americano, que ha tenido mucho éxito en los conciertos organizados últimamente en Alemania, Austria, Francia y Rumania. Además, el álbum más reciente del grupo recibió hace un mes el galardón del mejor disco de jazz de Rumania en el 2008.

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La quintaesencia del proyecto y disco Dor de acasă (Añorando mi tierra) la constituye el folclore y su valor perenne y profundo en la música rumana. Jancy Korossy es uno de los innovadores compositores y artistas, que logra combinar con sumo virtuosismo la música popular rumana con la música americana de jazz. El ha sido el creador de lo que se ha denominado el free style en el jazz rumano y el único que ha transpuesto y tocado La rapsodia rumana escrita por el gran compositor George Enescu, en ritmos de jazz.

Empresarios de Cantabria se reúnen con Petre Roman, ex presidente rumano

Un grupo de empresarios de Cantabria, encabezados por el presidente de la Cámara de Comercio de Cantabria, Modesto Piñeiro, se reunieron con el ex presidente de Rumania, Petre Roman, con el propósito de informarle de las actividades que las empresas cántabras desarrollan en aquel país y analizar las vías para potenciar las relaciones comerciales entre ambas zonas del ámbito europeo.

Las empresas ourensanas abren su potencial a los países de ampliación de la Unión Europea

El Inorde pone en marcha mañana un proyecto de externalización que posibilita encuentros bilaterales , dentro de su Programa de cooperación, accede a los países de la ampliación europea con el proyecto ‘Un país, una oportunidad’, que arranca mañana con la visita a Ourense de representantes de Rumanía.

Se trata de una iniciativa de exter nalización que, a través de encuentros bilaterales, permitirá a expertos del exterior conocer el tejido empresarial ouresano y, conociendo su potencialidad, buscar las posibilidades que tienen en sus respectivos países desembocando en una misión empresarial.

Presentación de un proyecto del Inorde. Rumanía, Bulgaria, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Budapest, Polonia, Letonia, Lituania y Escocia. Estos 10 países forman parte del proyecto de externalización impulsado por el Inorde dentro de su ‘Programa de cooperación’ y que bajo el nombre de ‘Un país, una oportunidad’ permite a las empresas ourensanas acceder a los países de la ampliación europea.