Gheorghe «Gica» Popescu, antiguo capitán de la selección rumana de fútbol y ex jugador del F.C. Barcelona, ha reconocido que fue un agente secreto de su país durante la era comunista.
La confesión se produce justo tres días después de que negara las acusaciones calificando de «gran mentira» el reportaje del periódico en que se informaba de los hechos. En una entevista al periódico «Evenimentul Zilei», ha dicho que escribió cuatro notas en las que informaba sobre compañeros de equipo y otros colegas mientras jugaba en el equipo de la universidad de Craiova.

Gica Popescu
Cuando el lunes se dieron a conocer las acusaciones, el ex jugador de 41 años dijo que sólo había firmado un documento en que prometía «defender los intereses nacionales» durante el régimen del dictador comunista Nicolae Ceaucescu.
En la entrevista telefónica, él defiende sus acciones alegando que «si escribí notas, escribía cosas buenas». «Yo elogiaba a esa gente».
Bajo el mandato de Ceaucescu, la «Securitate» reclutó un cuerpo de 700.000 informantes en un país de 22 millones de habitantes para mantener el control sobre la población. El régimen controlaba a los atletas rumanos y algunos deportistas participantes en competiciones internacionales fueron requeridos para ofrecer detalles sobre conversaciones con extranjeros.
La estrella del fútbol rumano, Gheorghe Hagi, amigo de Popescu, le ha defendido diciendo que el deporte llevó gloria a Rumanía durante la era comunista. «Nosotros –los deportistas– éramos los embajadores de Rumanía. Deberían buscar en otra parte para encontrar agentes de la “Securitate”». Hagi ha negado que él fuera agente secreto y ha acusado, en su lugar, al propietario del Steaua de Bucarest, Gigi Becali, de trabajar para la «Securitate», algo que el propio Becali ha negado rotundamente.