Castillos de Rumanía

Para empezar hay que distinguir entre los particulares edificios que encontraremos en Rumanía, muchos de ellos en la región de Transilvania. Por un lado están los tradicionales castillos, diferentes de las denominadas iglesias fortificadas, que son una peculiar construcción fruto de la situación de continuo ataque que sufrían las poblaciones rumanas. Estas iglesias se convertían en auténticos fortines amurallados en los que la población se refugiaba cuando se daba la alarma por la presencia de grupos que llevaban a cabo incursiones de pillaje. Finalmente existen fortalezas que tienen un carácter más militar.

Castillo de Bran
Castillo de Bran

En Rumanía destacan los castillos de Bran, conocido como el “castillo de Drácula”, pero donde no habitó Vlad Dracul el Empalador, siendo la razón de su atribución a la obra de Bram Stoker. El castillo de Peles en Sinaia es un edificio esencialmente residencial, construido en un estilo que combina elementos del renacimiento italiano, con otros góticos, barrocos y rococó, pero que realmente se construyó en la segunda mitad del siglo XIX.

El castillo de los Corvins nos recuerda por otro lado a los castillos clásicos medievales, con sus torres puntiagudas y el clásico foso. Ubicado en la ciudad de Hunedoara es un ejemplo precioso de arquitectura gótica, cuya importancia estratégica en el siglo XV cuando se construyó radica en la vinculación con Hungría.

Fagarás, la segunda ciudad del departamento de Brasov tiene como principal atractivo su castillo, del siglo XV, protegido por  un gran foso y de aspecto imponente. Fue la residencia de los príncipes de Transilvania.

Castillo de Fagaras
Castillo de Fagaras

El castillo de Rasnov es otro ejemplo de fortaleza campesina en la región de Transilvania, y uno de los mejor conservados, no en vano sus murallas tienen cinco metros de alto y uno y medio de ancho. Aquí se refugiaba de los ataques turcos y tártaros la población de la zona.

En Sighisoara el castillo es protagonista durante el Festival de arte medieval que en verano nos hace volver al Medievo.La ciudad en sí es una fortificación, con murallas, bastiones y toda una serie de elementos arquitectónicos de defensa que valieron para que la Unesco la denominase Patrimonio de la Humanidad. El famoso Vlad Tepes, personaje sanguinario en el que se fijaron para la leyenda de Drácula nació aquí.

Otro de los castillos ligados a Vlad Tepes es el de Poienari, en la rivera del río Arges y cercano a los Montes Fagaras, construido en el siglo XV por nobles boyardos, a los que Tepes venció, acometiendo la reestructuración del castillo.

Otros castiilos interesantes son los TarguMures, Suceava y Tirgoviste